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martes, 30 de octubre de 2012

Agricultura y productos ecológicos

Conocemos por agricultura ecológica a todas aquellas técnicas agrarias libres del uso de productos químicos con el fin de preservar el medio ambiente, mantener la fertilidad del suelo y proporcionar los alimentos en su estado natural, es decir, con todas sus propiedades naturales.
Actualmente en España, el control y la certificación de la agraria ecológica es tarea de las Comunidades Autónomas. ¿Y cómo podemos reconocer un producto ecológico? Pues bien, todos aquellos productos que provienen de una agricultura ecológica llevan impresos  el código de la autoridad y el organismo encargado del control (con nombre y código de la entidad de control) A partir del 1 de julio de 2010, en algunos productos encontramos un logo comunitario de la AE.
 
Diferentes etiquetados de la AE en España


















Todos estos etiquetados lo que significan es que aquellos lugares de dónde han salido los producto ecológicos, están sometidos a inspecciones para garantizar la calidad de esos productos.
Los productores de este tipo de agricultura trabajan con el máximo respecto hacia los recursos naturales, el medio ambiente y la salud de las personas. Como se ha mencionado anteriormente,  no se utiliza ningún producto químico, por lo que en los productos provenientes de la agricultura ecológica no llevan en su composición ni conservantes, ni colorantes ni aditivos químicos.
Como se ha podido comprobar, la agricultura ecológica es la más comprometida con el medio ambiente. Lo que se trata es de obtener los alimentos adaptándose a la capacidad de la tierra, sin sobrexplotarla para seguir manteniendo la renovación de los recursos naturales. Los agricultores para llevar a cabo su trabajo utilizan abonos orgánicos, como es el estiércol y compost,  que sustituyen a los conocidos plaguicidas tan conocidos y extendidos por el mundo.
En cuanto a los ganaderos, mantienen el espacio natural al aire libre para sus animales, favoreciendo las condiciones de vida del animal. Pero además, el alimento de su ganadería también se extrae de fincas ecológicas. Otro elemento que se suprime en este caso, son el uso de hormonas, usado habitualmente en la mayoría de las ganaderías
Como hemos visto hasta ahora, los productos elaborados se consideran ecológicos o también conocidos como biológicos, cuando se trata de productos obtenidos de la ganadería o agricultura ecológica.
Debido a la climatología de nuestro país, las condiciones para el desarrollo de este tipo de agricultura son las óptimas, por ello deberíamos impulsar este tipo de agricultura en nuestro país, ya que lleva consigo varias características como son: bienestar, salud, consumo racional, respecto por el medio ambiente… entre otros.
Muchos consumidores convencionales asocian el “producto ecológico” con que son más caros o incluso en muchos casos no conocen lo que son, no saben reconocerlos, lo que muestra una gran desinformación. A continuación se muestra los porcentajes que se han extraído de una encuesta realizada a un grupo de la población sobre cómo reconocían los alimentos ecológicos.


Como podemos comprobar, menos del 13% contesta afirmativamente, por lo que suponemos que en general hay una gran desinformación sobre estos productos.
¿Y vosotros que pénsais sobre los productos ecológicos?

lunes, 29 de octubre de 2012

SLOW FOOD

Slow food es una asociación internacional creada en 1986 por el italiano Carlo Petrini, cuya cuna está en Bra, zona famosa por sus vinos, su trufa blanca, sus quesos y su carne de oveja y cordero. Agobiado por la industrialización y la comida rápida, Petrini decidió crear este movimiento en busca de una vida sin prisas y el disfrute de la gastronomía. A día de hoy, la asociación tiene sedes en Italia, Alemania, Suiza, Estados Unidos, Francia y Japón y sus más de 100.000 socios se reparten en hasta 122 países del mundo, incluyendo España.

Se trata de una organización sin ánimo de lucro: lo obtenido de sus actividades se invierte en otras actividades relacionadas con los fines que ha establecido la asociación. Para autofinanciarse, Slow Food se vale de dos sociedades:

-      Slow Food Promozione, que organiza y gestiona los grandes eventos y la captación de fondos de las cuotas de asociado.

-      Slow Foof Editore, que se encarga básicamente del aspecto editorial (libros, revistas y noticias).

Slow food está a favor de los principios que defiende la agricultura orgánica y trabaja para garantizar que sea tradicional, segura, natural y dé como lugar cosechas de gran calidad. Esto no quiere decir que se oponga a la investigación con transgénicos, pero sí es contraria a la plantación comercial de cultivos genéticamente manipulados, ya que considera que el ser humano todavía no puede predecir o asumir resultados que pueden resultar una amenaza. Así, defiende que todos los productos que contienen ingredientes manipulados genéticamente  deberían estar minuciosamente etiquetados.

Slow Food también da importancia a la diversidad de las recetas y los sabores, a la cocina local, a reconocer la variedad de los lugares de producción, a respetar el ritmo de las estaciones y a la producción tradicional. Fomenta un modelo de agricultura menos intensivo y más limpio, que respecta las especies vegetales y animales en peligro de extinción y que ofrece perspectivas de desarrollo incluso en las regiones más pobres del planeta.

La filosofía principal del movimiento es la defensa del placer gastronómico y la búsqueda de un ritmo de vida más lento para alcanzar una mejor calidad de vida, dándole también gran importancia a la cultura, el arte, la arquitectura… De esta forma han surgido las Slow Cities, una serie de pueblos y ciudades que buscar aumentar la calidad de vida de sus ciudadanos, con normas específicas sobre las restricciones de tráfico, las infraestructuras (acordes con la localidad)… y que ante todo defienden los alimentos tradicionales.
 
En el siguiente enlace podemos ver una noticia que habla sobre Slow Food en Galicia, a donde ha llegado también hace unos años esta corriente de protección de productos artesanales.