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domingo, 4 de noviembre de 2012

ALIMENTACIÓN EN EL DEPORTE

La alimentación del deportista tiene como deber nutrir las células del organismo para que este se desarrolle y, al mismo tiempo, cubrir las necesidades que surgen del gasto energético extra, evitando tanto carencias como excesos. Las necesidades variarán dependiendo del deporte que se practique, de la intensidad con la que se lleve a cabo y, en caso de competiciones de alto nivel, del momento en que esta se encuentra. En el siguiente gráfico podemos ver el gasto calórico que suponen diferentes actividades deportivas:


Es importante realizar 5 comidas al día y pensar que un buen estado nutricional es el resultado de hábitos alimentarios practicados adecuadamente y con regularidad. La dieta que debe seguir el deportista a diario es una dieta mixta, que contenga:

-      Hidratos de carbono (mayoritariamente), para garantizar la reserva de glucógeno y obtener mayor resistencia deportiva.

-      Proteínas (en su justa medida, ya que el exceso puede ocasionar una acumulación de desechos tóxicos).

-      Lípidos, que aseguren la cantidad necesaria de vitaminas liposolubles y ácidos grasos esenciales.

Durante la preparación para la competición, el aporte energético debe aumentar; así mismo hay que prevenir situaciones de carencia futuras. Mediante el siguiente enlace tenemos acceso a una página web con más consejos sobre lo que debe o no ingerirse durante la preparación deportiva:
http://www.uned.es/pea-nutricion-y-dietetica-I/guia/deporte/guia_consejos_de_alimen.htm. 
En el transcurso de la prueba, el aporte de nutrientes se llevará a cabo dependiendo del gasto que se realice, mientras que tras ésta, en la fase de recuperación, el objetivo principal será restablecer las sustancias perdidas.

En condiciones normales necesitamos de 1,5 a 2 litro de agua al día, pero ante un ejercicio físico importante, las necesidades aumentan. Se aconseja beber tanto antes como durante y después del ejercicio.

En mujeres con gran actividad deportiva suele retirarse la menstruación, lo que aumenta las necesidades de calcio: es recomendable una alimentación rica en lácteos. Además, en lo referente a la menstruación, las deportistas que si tengan la menstruación deben compensar las pérdidas de hierro tomando carne, huevos, legumbres…

Con respecto a las vitaminas, si bien es cierto que la capacidad física disminuye cuando no hay una cantidad suficiente de éstas en el organismo, cabe destacar que no es necesario tomar suplementos, sino que es algo que se soluciona rápidamente con una dieta equilibrada.

También debemos hablar de la cafeína, presente en el café, el té, los refrescos con cola y algunos medicamentos. Se trata de una sustancia estimulante del sistema nervioso, capaz de aumentar la atención y la habilidad mental, aunque hay que tener en cuenta que puede causar efectos adversos, como ansiedad, nerviosismo o desórdenes grastrointestinales. Además, la cafeína es un diurético, por lo que hace necesario tomar líquidos extra para compensar las pérdidas de fluidos. El Comité Olímpico Internacional ha incluido la cafeína en grandes dosis dentro de la lista de drogas prohibidas.

Como curiosidad, aquí tenemos la dieta que sigue Michael Phelps para batir todos los récords:
http://www.laciudaddeportiva.com/michael-phelps-y-una-dieta-hiperactiva-de-record-olimpico.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Las bebidas energéticas, ¿amigas o enemigas?

Debido a los cambios en nuestro estilo de vida, las actividades diarias y el estrés al que continuamente se somete la sociedad, nos quejamos constantemente de la "falta de energía" y cansancio, lo que nos hace desear una cantidad extra de energía que nos ayude a afrontar el día o determinados esfuerzos físicos con más vitalidad. Por ello se hace atractivo el concepto de "bebida energética", que nos aseguran hidratación y energía juntas, una característica muy desable para todos, especialmente para los individuos activos.
Las bebidas energizantes son bebidas que contienen cafeína, taurina, vitaminas, suplementos herbales y azúcar o edulcorantes, y son ofrecidos al consumidor como bebidas que aumentan la resistencia física, logran un nivel de concetración mayor, proporcionan sensación de bienestar y evitan el sueño, entre otras características.
Aunque originariamente se trataron como sustancias complementarias para deportistas, actualmente están siendo consumidas como cualquier refresco, sin tener en cuenta los efectos que el consumo indebido puede ocasionar.

Cada vez son más los jóvenes que abusan del consumo de estos productos, algunos para mantenerse despiertos y conseguir estudiar durante más tiempo, otros combinándolos con alcohol y otras drogas, lo cual puede acarrearnos dolores de cabeza, vómitos, dilatación de las pupilas, intoxicación, hiperactividad y taquicardias.

Cabe diferenciar las bebidas energéticas de las isotónicas, ya que no son lo mismo. Las energéticas fueron creadas para disminuir la sensación de cansancio y decaimiento, mientras que los isotónicos tienen como objetivo reponer el agua y las sales minerales que perdemos tras una actividad extenuante. Un ejemplo de bebidas las energéticas más conocidas serían Red Bull o Burn. Entre las isotónicas nos encontraríamos Aquarius o Gatorade.
En cualquier caso, conviene leer detenidamente su composición y evaluar su ingesta, ya que confundirlas puede ser peligroso y causar graves problemas de deshidratación.

El principal peligro de las bebidas energizantes no radica en su consumo eventual, sino en el consumo excesivo y al combinarlas con otro tipo de sustancias. Es por eso que debemos comedirnos y no abusar de ellas, pero un consumo responsable puede aportarnos grandes beneficios.
Finalmente, quisiera aportar un enlace en el que se habla de la taurina, componente importante de alguna de estas bebidas, y que por su nombre se ha hecho pensar erróneamente a muchos que se trata de algo extraído de los toros:  La taurina