Translate

Mostrando entradas con la etiqueta proteínas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta proteínas. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de noviembre de 2012

Metabolismo


El metabolismo es un proceso que comprende todos los cambios químicos que tienen lugar en el organismo, y por los cuales el organismo puede mantener su identidad, crecer y reproducirse. Cada uno de estos cambios sucede por la intervención de una molécula proteínica específica, las enzimas, ya que estas catalizan los procesos químicos. Estos cambios están muy lejos de ser sencillos. El metabolismo efectúa el intercambio de materia y de energía ente la célula y su medio.  Es un proceso tan controlado que no hay uso excesivo, ni desperdicio de los alimentos, por lo que sólo se produce la energía necesaria.

La absorción de los nutrientes
Todos los organismos vivos toman la energía que su vida requiere de la luz solar. Pero no todos de la misma manera; las plantas absorben energía solar de forma directa y la utilizan a través del proceso de fotosíntesis. Pero nosotros, sólo podemos beneficiarnos de esa luz solar alimentándonos de las plantas, aprovechándonos así de forma indirecta. Esta energía posibilita todos los procesos metabólicos.
Las sustancias nutritivas que ingresan a nuestro organismo son los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas. En el estómago y mediante la acción de los enzimas, estos nutrientes propiamente dichos son divididos en sus componentes básicos: los hidratos de carbono, en azúcares simples que serán utilizados, principalmente la glucosa en los procesos creadores de energía; las proteínas, en aminoácidos, que sirven fundamentalmente para recomponer las proteínas orgánicas; y las grasas o lípidos, que constituyen una fuente de energía de reserva, utilizable cuando el organismo carece de la glucosa necesaria, como sucede, por ejemplo, durante en un período de ayuno en el que el organismo debe recurrir a los depósitos grasos.

Los hidratos de carbono provienen en su mayoría de los vegetales y las frutas. Son azúcares y almidones y están destinados a la producción de energía. Estos elementos son hidrolizados por la boca y el páncreas, y reducidos a sustancias más simples, como la glucosa que permite atravesar la mucosa para incorporarse al torrente sanguíneo. Una vez en el torrente circulatorio, la glucosa se transforma en glucógeno, que se va almacenar en el hígado y músculos. En los casos de carencia de azúcar, el hígado va a ser el encargado de liberar un fermento mediante el cual el glucógeno se desdobla en glucosa de nuevo para así regresar al torrente circulatorio y destinarse a las células que requieren de esta energía. Este proceso de combustión conocido como oxidación, es un proceso que se produce en el interior de las células y que necesita del oxígeno incorporado a la sangre después de haber sido incorporado por los pulmones.

Las proteínas tienen la función básica de constituir o reconstituir tejidos y además interviene en la síntesis de gran número de sustancias que forman parte de los procesos bioquímicos. La hidrolización de las proteínas implica uno de los procesos químicos más complicados que suceden en el organismo, porque los compuestos de las proteínas son originalmente ya complejos (carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, azufre y fósforo). Es un proceso que se aplica en dos etapas, la primera en el estómago y la segunda en el intestino, etapas en las que actúan los jugos gástricos, pancreáticos y entérico, hasta obtener los aminoácidos que el torrente circulatorio traslada hasta el hígado. En este órgano se produce un proceso de síntesis proteínico, del cual surgen las proteínas necesarias para la formación de tejidos, su desarrollo y renovación.

Las grasas son productoras de calor. La bilis del hígado y el jugo digestivo del páncreas concurren en el intestino, dónde comienza y termina el proceso de desintegración de las grasas, en sus componentes básicos, la glicerina y los ácidos grasos. La glicerina, hidrosoluble, atraviesa sin problema la pared intestinal. Los ácidos serán sometidos a continuación a la acción de ácidos biliares y sales sódicas. 
Atraviesan entonces la pared intestinal, y la glicerina y los ácidos vuelven a unirse. Estas grasas, en estado de emulsión vuelve por los vasos linfáticos del intestino al conducto torácico, por el que accede al torrente circulatorio. Desde allí, la grasa se distribuye en todos los tejidos que la requieren y se almacena en el tejido adiposo, que funciona como protección térmica y dónde queda como reserva energética para emergencias.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Los subproductos animales

Los denominados subproductos animales, como el queso, el huevo y sus derivados, aseguran a las personas vegetarianas que los consumen, un correcto aporte de proteínas en su dieta.
Para su consumo, sin embargo, hay que tener muy en cuenta dos condiciones: el origen de estos productos (alimentación y tratamiento de los animales) y la moderación, pues su ingestión en exceso puede ser perjudicial.


Mantequilla y la crema: Estos dos productos son elementos
derivados de la leche; son importantes por las materias grasas que contienen. A las personas que no consumen leche, estos productos les aportan no solamente una parte apreciable de lípidos, sino vitaminas liposolubles, E y D, y una gran cantidad de vitamina A. Es preferible el uso de guisos de aceite de oliva, ya que es más saludable que la mantequilla, ya que no genera colesterol. La mantequilla aporta 7000 calorías por cada 100 gramos.
La crema es un elemento de acompañamiento, es la base de multitud de salsas, que puede utilizarse con moderación en concina; cuentan con gran cantidad de lípidos.

Los huevos: Son un alimento rico y particularmente bien equilibrado. Su albúmina contiene todos los aminoácidos indispensables para el organismo.

Cien gramos de huevo presentan 162 calorías, que contienen: agua 74g, prótidos 12%, lípidos 11,5%, glúcidos 0,7%, sales minerales: 195mg de azufre, 200mg de fósforo, 130 mg de sodio, 140mg de potasio, 11 mg de magnesio, 55mg de calcio, 2,8mg de hierro, 1,5mg de zinc, 0,16mg de cobre, 0,04mg de magnesio y 0,02 mg de yodo.
Contiene además una gran cantidad de vitaminas importantes, por lo que se convierte en un alimento por excelencia.




Los quesos: Este alimento contiene gran proporción de prótidos de origen animal, por lo que no podemos abusar de su consumo. Algunos quesos son ricos además de prótidos, en materia grasa, como es el caso del queso Camembert, y pobre en hidratos de carbono;  generalmente también contienen sales minerales en abundancia, sobre todo calcio y fósforo. Los quesos como el gruyere son más ricos en materias grasas, pero más pobres en hidratos de carbono y sales minerales.
La principal vitamina común a todos ellos es la B2. El queso parmesano, por ejemplo, contiene mucha vitamina A y es pobre en D y E.


La leche: Es un alimento de primer orden, sobre todo si lo consumimos en cantidades razonables. La leche es rica en aminoácidos, con una gran proporción de prótidos del 3,5%; abundantes glúcidos, sales minerales (calcio, fósforo y potasio) y vitaminas A, B1, B2, D y E. Su contenido en lípidos se sitúa alrededor del 4% y en el caso de los hidratos de carbono, alrededor del 5%.
Los yogures sin embargo, son más digestivos que la leche cruda, debido a su fermentación. Se ha llegado a decir que, en los países en los cuales se consume mayoritariamente yogurt y de forma regular, las personas poseen una esperanza de vida superior.


La miel: Es un alimento pobre en prótidos, que no contiene materias grasas. Sin embargo su contenido en hidratos de carbono es muy elevado, alrededor del 80%, por lo que se considera un alimento enormemente energético (más de 300 calorías por cada 100 gramos). Por otra parte, la miel aporta muy pocas sales minerales y vitaminas.
Es un alimento que favorece en la digestión, y los azúcares que contiene son directamente asimilados por el organismo.

sábado, 10 de noviembre de 2012

DESNUTRICIÓN INFANTIL

En la actualidad, unos 200.000 millones de niños menores de cinco años sufren desnutrición crónica, capaz de afectar a su desarrollo físico y mental a corto, medio y largo plazo. Esta desnutrición, según la OMS, causa la muerte de entre 3 y 5 millones de niños en ese rango de esa edad cada año; se trata de una crisis humanitaria que azota a África, Asia y Latinoamérica.
El siguiente dossier nos permite conocer mejor la situación mundial de  la mano de UNICEF, una organización dedicada a la defensa y protección de los derechos de la infancia:

La niñez es una etapa en la que se producen cambios continuamente. Una correcta nutrición (sana, variada y que contenga todos los grupos de alimentos) es fundamental para un buen desarrollo físico e intelectual.

Para ello se necesitan nutrientes esenciales:

-      Proteínas de la carne, el pescado y el huevo, que faciliten aminoácidos esenciales para formar células y tejidos.

-      Hidratos de carbono: fuente de energía presente en frutas, legumbres, cereales y verduras (que además aportan vitaminas y minerales).

-      Grasas: esenciales para la formación de membranas y el correcto desarrollo del sistema nervioso. Las fundamentales son los ácido grasos poliinsaturados y los monoinsaturados.

-      Hierro: ayuda en el crecimiento intelectual. Presente en carne y vegetales de hojas verdes (espinacas, brécol…)

-      Calcio: fundamental para el crecimiento óseo.

-      Zinc: se encuentra en carne, leche, vegetales verdes… Sus funciones van desde el desarrollo inmunológico hasta el óseo/muscular.

-      Vitamina B, en los cereales integrales.

El control del peso y la talla es esencial para determinar el crecimiento e indicar si la alimentación es adecuada. La desnutrición infantil viene dada por la ingesta demasiado baja de alimentos y bioelementos esenciales en la infancia. Ante una alimentación pobre aumentan las probabilidades de infecciones, lo que aumenta la prevalencia de la desnutrición: se trata de un círculo vicioso; esta situación se ve empeorada con la deshidratación y las diarreas que suelen atacar en las zonas del planeta donde viven estos niños.

Existen distintos grados de desnutrición, según la relación talla/peso sea levemente anormal o alcance un déficit muy elevado. Cuanto más temprano se trate la desnutrición más rápida será la recuperación y menores las secuelas, que van desde enfermedades crónicas a parálisis o retraso mental.

lunes, 5 de noviembre de 2012

LA MERIENDA

Algunas personas creen que para bajar su peso tienen que dejar de comer; no saben que en realidad el método más efectivo es el de equilibrar las comidas. La clave para mantener una alimentación saludable es repartir la ingesta de nutrientes en 5 ingestas diarias, entre las que se encuentra la merienda. La merienda no sólo es, como creen algunas personas, una forma de ocupar a los niños para que no estén aburridos. Se considera además una comida poco relevante, por lo que suele ser la primera que se elimina de nuestra dieta; sin embargo, sus beneficios son para todos.
Nuestro organismo necesita un aporte continuado de glucosa para que el cerebro funcione correctamente. La merienda restablece la energía que necesitamos para hacer multitud de actividades que requieren un esfuerzo físico y mental antes de acostarnos. Además, nos ayuda a llegar con menos hambre a la cena, calmando el apetito y evitando el “picoteo”

La merienda ideal debe incluir alimentos variados y ricos en nutrientes (vitaminas, minerales, proteínas y fibra), como frutas, lácteos, frutos secos y cereales. Han de evitarse alimentos con elevado aporte de grasas saturadas y azúcares que favorecen la aparición de enfermedades cardiovasculares, diabetes y otras patologías. Es decir, debe ser sana y realizarse en un horario apropiado. No debe interferir en la digestión de la comida del mediodía ni de la cena, por lo que debe estar lo suficientemente alejada de ambas. Tampoco debe ser demasiado copiosa, porque consistiría en un exceso de calorías y nos quitaría el hambre para la cena.
La denominada “merienda-cena” es una opción aceptable si se toma ocasionalmente, incluyendo la cantidad suficiente y variada de alimentos.

Aunque es beneficiosa para todos, la merienda favorece principalmente a ciertos grupos específicos como:

-      Niños y adolescentes: su alimentación debe ser equilibrada y sana para asegurar los nutrientes necesarios. La merienda es importante es este grupo porque su organismo no esta preparado para estar muchas horas sin comer.

-      Embarazadas y madres que están dando el pecho: sus necesidades nutricionales se ven aumentadas.

-        Ancianos: repartir las ingestas en varias de menor tamaño evita digestiones lentas y pesadas.

domingo, 4 de noviembre de 2012

ALIMENTACIÓN EN EL DEPORTE

La alimentación del deportista tiene como deber nutrir las células del organismo para que este se desarrolle y, al mismo tiempo, cubrir las necesidades que surgen del gasto energético extra, evitando tanto carencias como excesos. Las necesidades variarán dependiendo del deporte que se practique, de la intensidad con la que se lleve a cabo y, en caso de competiciones de alto nivel, del momento en que esta se encuentra. En el siguiente gráfico podemos ver el gasto calórico que suponen diferentes actividades deportivas:


Es importante realizar 5 comidas al día y pensar que un buen estado nutricional es el resultado de hábitos alimentarios practicados adecuadamente y con regularidad. La dieta que debe seguir el deportista a diario es una dieta mixta, que contenga:

-      Hidratos de carbono (mayoritariamente), para garantizar la reserva de glucógeno y obtener mayor resistencia deportiva.

-      Proteínas (en su justa medida, ya que el exceso puede ocasionar una acumulación de desechos tóxicos).

-      Lípidos, que aseguren la cantidad necesaria de vitaminas liposolubles y ácidos grasos esenciales.

Durante la preparación para la competición, el aporte energético debe aumentar; así mismo hay que prevenir situaciones de carencia futuras. Mediante el siguiente enlace tenemos acceso a una página web con más consejos sobre lo que debe o no ingerirse durante la preparación deportiva:
http://www.uned.es/pea-nutricion-y-dietetica-I/guia/deporte/guia_consejos_de_alimen.htm. 
En el transcurso de la prueba, el aporte de nutrientes se llevará a cabo dependiendo del gasto que se realice, mientras que tras ésta, en la fase de recuperación, el objetivo principal será restablecer las sustancias perdidas.

En condiciones normales necesitamos de 1,5 a 2 litro de agua al día, pero ante un ejercicio físico importante, las necesidades aumentan. Se aconseja beber tanto antes como durante y después del ejercicio.

En mujeres con gran actividad deportiva suele retirarse la menstruación, lo que aumenta las necesidades de calcio: es recomendable una alimentación rica en lácteos. Además, en lo referente a la menstruación, las deportistas que si tengan la menstruación deben compensar las pérdidas de hierro tomando carne, huevos, legumbres…

Con respecto a las vitaminas, si bien es cierto que la capacidad física disminuye cuando no hay una cantidad suficiente de éstas en el organismo, cabe destacar que no es necesario tomar suplementos, sino que es algo que se soluciona rápidamente con una dieta equilibrada.

También debemos hablar de la cafeína, presente en el café, el té, los refrescos con cola y algunos medicamentos. Se trata de una sustancia estimulante del sistema nervioso, capaz de aumentar la atención y la habilidad mental, aunque hay que tener en cuenta que puede causar efectos adversos, como ansiedad, nerviosismo o desórdenes grastrointestinales. Además, la cafeína es un diurético, por lo que hace necesario tomar líquidos extra para compensar las pérdidas de fluidos. El Comité Olímpico Internacional ha incluido la cafeína en grandes dosis dentro de la lista de drogas prohibidas.

Como curiosidad, aquí tenemos la dieta que sigue Michael Phelps para batir todos los récords:
http://www.laciudaddeportiva.com/michael-phelps-y-una-dieta-hiperactiva-de-record-olimpico.

jueves, 1 de noviembre de 2012

CENA LIGERA


“Desayuna como un rey, come como un príncipe, cena como un mendigo”

Esta frase resume a la perfección la necesidad de tomar cenas ligeras que tan por alto pasamos la mayoría de las veces las personas, especialmente en esta región. Comer ligero no quiere decir comer mal. Una cena ligera debe ser eso, “ligera” para su fácil digestión, pero aun así debe aportarnos los nutrientes necesarios para la actividad de nuestro organismo durante el sueño. La última comida del día debe aportar sólo alrededor del 30 % de las calorías que consumidas por el día, incluyendo verdura, hidratos de carbono en su justa cantidad y proteínas.

Durante la noche no realizamos ni de lejos la misma actividad física por el día, por lo que no está recomendado tomar grasas, ya que no se consumirán. Debemos evitar alimentos precocinados y rebozados, embutidos, verduras indigestas y también una elevada cantidad de fruta, por su alto contenido en azúcar.

La noche es el momento de que nuestro cerebro descanse y, por ello, no debemos tomar sustancias que lo estimulen. Con este paso clave, descansaremos mejor.

Como ya dije antes, la cena es un buen momento para tomar las proteínas necesarias del día. Pescados (a la plancha, cocidos o al vapor), huevos… acompañados de verduras y hortalizas, no sólo son una buena opción para quien busque adelgazar, sino que ayudan al organismo en la reconstrucción de nuestras propias proteínas y dejan disponibles aminoácidos para fabricar enzimas y hormonas.

Lo importante es no dejar de cenar (lo que sería más perjudicial para nuestro organismo) y de ser posible hacerlo dos horas antes de acostarse.

miércoles, 31 de octubre de 2012

¿Por qué es tan importante desayunar?

Ya hemos hablado anteriormente en el blog sobre cómo debería ser un buen desayuno (el desayuno perfecto.) y lo importante que es para nuestra salud llevarlo a cabo. Pero no todo el mundo sabe cual es la rozón por la cual no deberíamos saltárnoslo.  Hoy voy a explicarlo y espero que sirva para quien lo lea, y se conciencie sobre la importancia de un buen desayuno.
Hace unos días encontré un vídeo muy ilustrativo que explica de una forma fácilmente entendible lo que le ocurre a nuestro cuerpo cuando no desayunamos:

Resumiendo un poco el vídeo podríamos decir que tras levantarse, el cuerpo que ha pasado en ayuno sobre unas 7 horas demanda combustible. Si no desayunamos el cerebro usa como combustible la poca glucosa que le queda en sangre y luego la del hígado que tiene como reserva (alcanza para 45 minutos). Agotados estos recursos el pobre órgano se pone en emergencia y a través de la cortisona, se obtienen proteínas de las células musculares, los ligamentos de los huesos y el colágeno de la piel. Estas proteínas pasarán al hígado para que las convierta en glucosa sanguínea. El proceso continuará hasta que volvamos a comer. Con este proceso, lo que sucede en realidad es que uno se come sus propios músculos, se auto devora. La consecuencia es la pérdida de tono muscular, y un cerebro que, en vez de ocuparse de sus funciones intelectuales, se pasa la mañana activando el sistema de emergencia para obtener combustible. Por lo tanto, aquellas personas que no desayunan estarán más cansadas durante la mañana y son generalmente más irritables, además de poseer una menor productividad y bajo desempeño laboral o de estudio.

Además, al contrario de lo que muchas personas piensan, comenzar el día ayunando contribuye al aumento de nuestro peso. Esto es debido a que ante una situación de ayuno prolongado, el cuerpo pone marcha una estrategia de ahorro energético, por lo cual el metabolismo disminuye. El cerebro no sabe si el ayuno será por unas horas o por unos días, así que toma las medidas restrictivas más severas.
Por eso, si la persona decide luego almorzar, la comida será aceptada como excedente, se desviará hacia el almacén de ‘grasa de reserva’ y la persona engordará.
A parte de esto, también se ha realizado un estudio llevado a cabo por científicos del Imperial College de Londres que ponen  de manifiesto las consecuencias negativas que tiene sobre nuestro peso el no desayunar.  El resultado demostró que las personas que saltan su desayuno tienen más ganas de ingerir alimentos grasos y ricos en calorías. Para determinar esos efectos, los especialistas utilizaron escáneres y observaron cómo el cerebro de estas personas respondió de forma diferente ante esos alimentos, haciéndolos más atractivos para ellos. También vieron cómo el ayuno matutino les hacía comer más durante el almuerzo: aquellos que no habían desayunado comieron un 20% más calorías cuando se les ofreció el almuerzo al final del día.
Por todas estas razones podemos afirmar con toda seguridad que un desayuno sano y equilibrado nos ayuda a estar más activos y lúcidos, a encontrarnos con mejor ánimo y mayor resistencia para todo tipo de tareas que se desarrollen no solo en la mañana, ¡sino durante todo el día!
Espero que os haya ayudado este artículo, y no dejéis de comentar.


martes, 23 de octubre de 2012

Los beneficios de la dieta japonesa

Hoy me gustaría hablar sobre la alimentación japonesa, un tipo de dieta que está muy en auge en la actualidad debido a los numerosos estudios que demuestran sus beneficios. Me resulta bastante interesante este tema, ya que un familiar ha viajado recientemente al país nipon y ha vuelto cargado de nuevas ideas culinarias acercándome más a este tipo de cultura.
Los japoneses entienden que, para mantenerse sano y joven, hay que pensarse como una silla con 3 patas; si una de ellas se rompe, la silla se cae. Estas "patas" de la buena salud son: alimentación, ejercicio, y felicidad y relax.
Los habitantes del país del Sol Naciente llevan mucho tiempo disfrutanto de una dieta que asegura sabor, nutrición y un seguro de longevidad. Una cocina milenaria, rica en productos frescos y que ha aprendido a usar las grasas en su justa medida, proporciona a los japoneses una dieta muy equilibrada que no tiene nada que envidiar a la mediterránea. 

Su principal diferencia con las dietas occidentales es su pirámide nutricional, que está al revés si la analizamos desde nuestro punto de vista; los alimentos se colocan en uno u otro nivel en función del número de raciones aconsejadas para tomar cada día, sin considerar la cantidad total.  
De esta forma, alimentos como la leche o frutas están en la parte de abajo, ya que solo se recomienda comer 2 raciones diarias, mientras que los hidratos de carbono complejos es recomandable consumir entre 5 y 7  raciones al día. 
Esta dieta es rica en proteínas procedentes del pescado principalmente, antes que de carne animal; fibra y calcio contenida en las verduras y las algas; e hidratos de carbono de absorción lenta procedentes principalmente del arroz y fideos. La soja y el tofu también son muy utilizados, alimentos que ayudan a controlar el colesterol y la diabetes. No abusan de las salsas, manteca ni especias y el azúcar apenas está presente en esta dieta. En cuanto a los líquidos, aparte del agua, tiene una gran importancia el té. El té es la bebida favorita en Japón, puede acompañar la comida o tomarse en la sobremesa, como se suele hacer con el café en occidente.
Es por estas razones que la población Japonesa presenta unos ídices de mortalidad cardiovascular muy inferiores al resto de los países, y su tasa de obesidad es una de las más bajas del mundo.

Finalmente, me gustaría compartir una receta sobre la preparación de un plato típico y muy conocido en occidente de la gastronomía Japonesa: el sushi.
Receta sushi (click foto)
El sushi nació como un método de conservación del pescado por fermentación entre capas de sal y arroz, prensándolo (ya que no existían congeladores). Actualmente el sushi se sirve combinando pescado fresco sin cocción y arroz avinagrado condimentado, existiendo una gran variedad de ellos según la forma en que se rellene.

LAS FRESAS

La fresa en un fruto rojo típico de primavera, de sabor dulce y agradable. Además de sabrosas, son nutritivas, siendo su función más importante la de absorber los radicales libres.

Además, no sólo el fruto es usado,  si no que las raíces y hojas también se emplean con fines medicinales, pues contienen muchas sustancias con acción diurética que, servidas en infusión, ayudan a eliminar el exceso de líquido y de ácido úrico. Asimismo, en las hojas podemos encontrar numerosos compuestos con propiedades antinflamatorias. Entre ellos destacan el ácido salicílico y los flavonoides.

Las fresas contienen principalmente

-       Azúcar

-       Agua

-       Sustancias proteicas

-       Ácido cítrico, oxálico, salicílico…

-       Gran cantidad de minerales: sodio, fósforo, magnesio, potasio, hierro, calcio, silicio, yodo…

-       Vitaminas B, C y E

Como podemos ver, entre los nutrientes que nos aporta la fresa destacan los minerales y especialmente la vitamina C, imprescindible para mejorar algunos tipos de anemia, combatir catarros y enfermedades de las vías respiratorias altas.

La vitamina E, sin embargo, posee propiedades antioxidantes, eliminando los radicales libres que favorecen un envejecimiento prematuro.

Otro de los efectos más conocidos de la fresa es el de astringente, pues es una fruta rica en taninos.

Algunos científicos asocian el déficit de folatos con aumento del riesgo de sufrir accidente cerebrovascular, infarto de miocardio y otras patologías cardiovasculares. 250 g de fresas aportan el 50% de la ingesta diaria recomendada de folatos, es decir, ayudan a mantener la salud cardiovascular. A esto también contribuye la vitamina C.

El jugo de la fresa posee actividad antibacteriana, por lo que se considera un antinflamatorio natural. Esta propiedad es beneficiosa incluso para la dentadura, pues frotar el fruto sobre los dientes protege contra caries y previene la formación de sarro. Además, ayuda a eliminar las impurezas de la piel al utilizarse como mascarilla.

A las personas muy sensibles no se les recomienda consumir fresas, ya que debido a sus componentes, pueden sufrir irritación y picores en la piel.
Finalmente, haciendo clic en la siguiente foto, tenemos una receta fresca y sana para consumir las fresas disfrutando de todo su sabor y propiedades.
Sopa helada de fresas

lunes, 22 de octubre de 2012

ALIENTACIÓN PARA BEBÉS (a partir de 12 meses)

Octubre 2012.
“La Agencia Española Contra el Cáncer (AECC) aconseja a los padres actuar como modelos de sus hijos en las comidas para conseguir que adquieran desde la infancia hábitos alimenticios saludables, que posiblemente permanezcan a lo largo de la vida
Para ello, la AECC recuerda la importancia de dedicar al menos 15 minutos al desayuno, que debe estar elaborado con alimentos saludables y apetecibles, para llenarse de energía y vitalidad.
Asimismo, la AECC destaca la importancia que tiene que los más pequeños se acostumbren a comer fruta, preferiblemente tres o más piezas al día y a partir de dos porciones de verduras frescas y variadas,  consideradas el acompañamiento perfecto de un plato de carne o pescado. Aconseja incluir estos alimentos en todas las comidas, e intentar evitar que la ingesta se convierta en una situación desagradable. La AECC también destaca la importancia de dedicar un tiempo exclusivo para comer (sobre todo en las comidas principales), establecer un horario regular, evitar premiarles o castigarles con comida y prohibirles que coman delante de la televisión.
Por otra parte, la Agencia Española Contra el Cáncer explica a los padres la importancia que tiene que los niños participen en la elaboración de las comidas, con tiempos de preparación cortos y en los que ellos tengan cierta libertad para elegir qué alimentos elegir.
Esta preparación de alimentos con los niños tiene que ser "lúdica, divertida y entretenida", por lo que la AECC señala la necesidad de que se eviten las disputas o los castigos durante estas actividades.
Lo cierto es que se necesita una buena dosis de paciencia y constancia para conseguir los objetivos, pero al fin y al cabo valen la pena cuando se trata de la salud de nuestros hijos.”


A partir del año de edad el niño ya puede tomar alimentos sólidos; además, requiere un mayor aporte de energía. Los aportes diarios recomendados son:
-      Lactancia materna o leche de crecimiento, con vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales adaptados a las necesidades del bebé.
-      1 o 2 productos lácteos al día, gran fuente de calcio para huesos y dientes.
-      2 o 3 cucharaditas de aceite de oliva o girasol, con ácidos grasos esenciales (Omega 3 y 6)
-      2 piezas de fruta y 2 raciones de verdura (cocinada al vapor),con vitaminas, minerales y fibra.
-      30 a 40 gramos de cereales (papillas, galletas, pan…) que aportan hidratos de carbono al bebé.
-      40 a 80 gramos de carne (fuente de hierro), pescado y huevos (buena fuente de proteínas).

 
En el siguiente archivo, creado por Nestlé, se recogen 28 menús completos apropiados para bebés con esta edad.


Finalmente, en este vídeo podemos ver algunos consejos sobre nutrición.