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domingo, 18 de noviembre de 2012

Las coles de bruselas

Las coles de Bruselas pertenecen a la familia de las Crucíferas, donde estarían incluidas otros tipos de coles, como el repollo, la coliflor o el colinabo, entre otros. Es una de las hortalizas que más cantidad de hidratos de carbono tiene (por lo tanto gran aporte calórico) y también una buena proporción de agua. Constituyen una buena fuente de vitamina C y folato, y en menor proporción contienten provitamina A y vitaminas del grupo B. Entre los minerales destaca la presencia de potasio, fósforo y pequeñas cantidades de calcio, magnesio y sodio.

El contenido de fibra insoluble es elevado, lo cual favorece la sensación de saciedad y el tránsito instestinal, con lo que mejora el estreñimiento y ayuda en la pérdida de peso. Aunque también debemos tener en cuenta que pueden resultar flatulentas para personas que tienden a acumular gases intestinales.
Los folatos intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis de material genético y en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico. Además, las coles son ricas en ácido cítrico, que potencia la acción beneficiosa de la vitamina C: potente antioxidante y favorecedor de la resistencia a las infecciones y la absorción de ciertos nutrientes de los alimentos (hierro, ácido fólico, aminoácidos). 
El yodo que contienen es un mineral indispensable para el buen funcionamiento de la glándula tiroides. Ésta produce las hormonas tiroideas, que intervienen en numerosas funciones metabólicas de nuestro organismo. El yodo es también esencial en el crecimiento del feto y en el desarrollo de su cerebro.
También posee, al igual que otras verduras del mismo género, una importante cantidad de fitoquímicos, que son ideales para prevenir enfermedades degenerativas y también para la estimulación del sistema inmunológico.

Gráfico propiedad de los autores del blog

Como podemos ver, su consumo habitual es muy recomendable. Además, como anécdota diremos que el jugo de la col es un buen remedio para mitigar problemas como la ronquera, ya que ayuda a suavizar las cuerdas vocales y conseguir que tengamos una voz más dulce.
Por último, haciendo click en este enlace, aprendereis una receta fácil y sabrosísima para preparar este estupendo vegetal: Coles de bruselas con jamón

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Los probióticos.


Actualmente se oye hablar mucho sobre los probióticos, pero mucha gente desconoce qué son y cuales son sus funciones. Existen muchos alimentos funcionales que incluyen probióticos dentro de su composición química y le dan características especiales a estos alimentos, suponiendo una mejora en la calidad de vida de quién los consume.
alimentos probióticos.
Los probióticos son microorganismos vivos que al ser administrados en cantidades adecuadas en los alimentos le proporcionan al consumidor beneficios en su salud y calidad de vida. Pero estos microorganismos deben tener ciertas características y por lo tanto deben ser especies bacterianas de la flora intestinal humana, no deben producir enfermedad y se deben adherir a la pared intestinal.

Los probióticos, por lo tanto, tienen funciones muy importantes sobre la salud del individuo, como ya hemos mencionado. Estas funciones que cumplen los probióticos son:

  • Previene y reduce la severidad y la duración de la diarrea aguda crónica en niños.
  • Coopera en el tratamiento con antibióticos contra la bacteria productora de gastritis.
  • Reduce el colesterol.
microorganismos probióticos.
  • Disminuye la flatulencia, el dolor abdominal y la hinchazón.
  • Disminuye la constipación.
  • Mejora la respuesta inmune.
  • Previene la dermatitis.
  • Reduce y previene la aparición de infecciones respiratorias.
Es conveniente consumir estos alimentos que contienen probióticos y sustituír otros como leche, yogur y quesos por otros que contienen estos microorganismos. Así se podrá lograr un mayor estado de salud y mejorar la calidad de vida.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Caso clínico: comer rápida y desmesuradamente


Recientemente se nos ha presentado un caso clínico en la facultad de enfermería de un paciente que refería, entre otros desórdenes, comer demasiado rápido y desmesuradamente. Como consecuencia de eso sus digestiones eran pesadas y tenía flatulencia. Desde la educación para la salud, nuestro deber enfermero es indicar al paciente la mejor forma para que adquiera y conserve hábitos de vida sana, y que tenga la capacidad para tomar individualmente o colectivamente decisiones que impliquen la mejora de su estado de salud. 
Teniendo en cuenta estos aspectos, ante este caso lo primero que debemos hacer es explicarle al paciente que comer deprisa puede constituir un riesgo muy importante para la salud. Masticar los alimentos es el primer paso de una buena digestión. Nuestra boca dispone de una serie de glándulas que segregan saliva, una sustancia necesaria para ayudar a nuestro estómago a digerir los alimentos. Por este motivo es importante que mastiquemos correctamente para realizar bien la salivación de los alimentos, ya que de esta manera estaremos facilitando la digestión a nuestro estómago y acelerando este proceso.
Le explicaremos que cuando comemos, la distensión gástrica es una de las primeras señales de saciedad. Esta señal es transmitida por el sistema nervioso vegetativo hasta el hipotálamo, centro regulador que se encuentra en el cerebro. Si consumimos muy rápido los alimentos, no damos tiempo al estómago para que envíe la señal de saciedad, por lo que se ingiere una mayor cantidad. 

Desaconsejaremos comer en cinco minutos ya que es lo peor que podemos hacer, pues normalmente esta prisa suele ir acompañada de ansiedad que no solamente nos hace masticar mal, sino que además consigue que abramos demasiado la boca al introducir los alimentos ingiriendo la comida acompañada de mucho aire que nos provocará gases y dolores estomacales, como le sucede a nuestro paciente. El exceso de gas acabará por hincharnos el vientre y dándonos molestias derivadas de esta situación.
También le explicaremos que masticar mal los alimentos hará que las digestiones sean lentas y pesadas, con todo lo que esto conlleva para el organismo, y es que la asimilación de los nutrientes es mucho peor y el cuerpo no los procesará de forma correcta.
Finalmente, le daremos unas indicaciones para conseguir corregir su mal hábito alimentario: 
  •  No saltarse las comidas y hacer un pequeño tentempié a media mañana o a media tarde, lo cual evita llegar a la mesa con mucha hambre.
  • Elegir comidas con un aporte adecuado de fibras y seleccionando formas de preparación y alimentos que permanezcan mayor tiempo en el estómago. Ello hará que haya más trabajo digestivo y como consecuencia un mayor valor de saciedad. Un ejemplo de estos alimentos son: arroz, pastas, patata o verduras. 
  • Comer en ambientes tranquilos, sin distracciones, como la televisión. 
  • Dedicarle un tiempo mínimo de 15 minutos a las comidas principales (desayuno, comida y cena).
  • Elegir alimentos que necesiten más tiempo de masticación, como ensaladas y verduras, en lugar de purés. 
  • Masticar muy bien cada bocado, por lo menos diez veces.
  • Esperar un poco entre la comida y el postre. En la mayoría de los casos, el postre ya no se toma porque aparece la sensación de saciedad. 
  • Evitar alimentos flatulentos: las bebidas carbonatadas; los alimentos fritos o picantes; las legumbres (alubias, guisantes...); el repollo, coles, coliflores, alcachofas, y cebolla.

Siguiendo estas pautas se conseguirá subsanar el problema y la salud del paciente mejorará considerablemente. Por último me gustaría compartir un vídeo sobre una entrevista a un gastroenterólogo, en la que se tocan estos temas: