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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Cuatro alimentos ricos en sal prohibidos para hipertensos.

La sal refinada resulta altamente dañina para el organismo, y sobre todo si tenemos en cuenta que los alimentos industrializados son los que tienen este tipo de sal en grandes cantidades.

Se calcula que cada persona supera el máximo recomendado por la OMS en cuanto a cantidad de sal a ingerir, ingiriendo entre 10 y 12 cada día.

snacks comerciales
Para evitar una sobredosis de sal se deben evitar los alimenatos ricos en sodio y se debe consumir alimentos frescos y procedentes de una agricultura sustentable. A continuación os mostramos 4 alimentos que contienen sal en dosis altas y se deben evitar para no producir una sobredosis de sal en el organismo. Estos alimentos son:


  1. Caldos de pollo: Estos caldos están compuestos en mayor parte por sal y saborizantes artificiales. De este modo, para dar sabor a una sopa, será mucho mejor utilizar sal marina, pasta o hierbas secas como perejil.
  2. Snacks comerciales: Estos snacks son consumidos por gran parte de la población y están compuestos en mayor parte por sal y grasa, lo que puede perjudicar gravemente a la salud de sus consumidores. Actualmente se presentan alternativas sin sal, los cuales son una buena solución para poder consumir estos snacks sin riesgo de padecer una sobredosis de sal.
  3. Nueces y semillas saladas: Toda clase de frutos secos que encontramos en el supermercado como por ejemplo nueces, cacahuetes pelados, pistachos, avellanas...están bañados por sal refinada y aunque sean muy sabrosos son muy perjudiciales para el organismo. De este modo, se debe evitar su consumo o consumirlos de forma natural añadiendo sal marina, una alternativa mucho más sana.
  4. caldo de pollo
  5. Quesos y embutidos: Estos alimentos contienen grandes cantidades de sodio. Así todos los quesos, mantequillas, aderezos,... son una gran fuente de sal. Además los embutidos también pueden ser muy perjudiciales para el organismo aportando gran cantidad de sodio. Por ejemplo, el jamón serrano puede contener 2.5 gramos de sal de cada 100 gramos consumidos, lo que supera la cantidad de sal recomendada para ingerir al dia.
sales refinadas



En conclusión, si una persona es hipertensa o simplemente quiere prevenir la hipertensión y llevar una vida sana, deberá tener cuidado al elegir los alimentos en el supermercado, tratando de evitar todos estos alimentos mencionados y elaborando cuidadosamente una dieta baja en sal.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Consejos para una alimentacón sana y saludable.

En esta nueva entrada os ofreceremos una serie de consejos para llevar a cabo una alimentación sana y saludable y así poder optimizar todo el aporte nutricional a nuestro organismo evitando el aumento de peso o ciertas enfermedades cardiovasculares y favoreciendo el metabolismo.

Desde aquí os damos los siguientes consejos:

dieta saludable
  1. Consumir una alimentación variada: Consumir alimentos diferentes a cada comida durante toda la semana nos permitirá ingerir todos los nutrientes necesarios para nuestro organismo.
  2. Aprovechar productos de estación, es decir, aprovechar ciertas épocas del año para consumir ciertos alimentos que se dan solo en esa época. Esto tiene dos ventajas: la primera es que son menos costosos por haber mayor abundancia; y la segunda, y más importante, es que no están sometidos a procesos de conservación, por lo que los alimentos serán la mayor parte de las veces más naturales.
  3. Comer con moderación y equilibradamente, ya que si un persona come en exceso puede acarrear a largo plazo problemas de obesidad y de hipercolesterolemia.
  4. Evitar exceso de grasas saturadas: Se debe evitar sobre todo la ingestión de grasas saturadas de origen animal, ya que aumentan el colesterol en sangre y pueden acarrear graves problemas cardiovasculares por obstrucción de la luz de las arterias. Así, no se debe comer en exceso piel de pollo, crema, manteca o grasa de la carne, entre otros productos. 
  5. Evitar el exceso de sal.
  6. Evitar el exceso de azúcar.
  7. Consumir alimentos ricos en fibras, que cumplen una función depurativa y favorecen el tránsito intestinal, como ya hemos mencionado en una entrada anterior sobre "El Bífidus activo".
  8. Ingerir dos litros de agua diarios. Esto es algo muy importante ya que contribuye a desintoxicar el organismoy mantiene la piel hidratada. Además, todas las labores cotidianas, bien sea el trabajo, estudio, deporte, andar....suponen un consumo del agua de nuestro organismo y si no ingerimos estos dos litros de agua diarios correremos el riesgo de deshidratarnos.
  9. Moderar el consumo de alcohol, totalmente contradictorio con una dieta sana.
  10. Evitar todo tipo de alimentos muy industrializados.
  11. Evitar el sedentarismo. Este es unos de los puntos más importantes, ya que por muy sana que sea la dieta que lleva una persona, ésta siempre tendrá que estar acompañada de ejercicio físico, si no será un fracaso rotundo.


evitar el sedentarismo
Estos son los consejos básicos para llevar a cabo una vida saludable mediante la realización de una dieta sana y equilibrada complementando con ejercicio físico, y evitando hábitos contradictorios a un estilo de vida sano.

Vegetales, ¿mejor frescos o congelados?

Lo cierto es que debido al ritmo de vida actual, la mayoría de las personas no tienen tiempo para ir a la frutería todos los días, y en cambio hacen una gran compra semanal en el supermercado aprovechando la nueva tecnología que pone a nuestra disposición la nevera, el congelador o el microondas. Y no sólo eso: la industria alimentaria proporciona toda una amplia gama de productos envasados aptos para cocinar en poco tiempo, evitando el largo proceso del preparado previo a la cocción. 
Pero ante estos nuevos métodos nos preguntamos, ¿los productos procesados son tan buenos como los frescos? La sabiduría popular  en este sentido, ha dado su veredicto: los vegetales y frutos frescos son los más nutritivos. Esta afirmación es cierta... pero no completamente. Muchos de los productos que afirman ser frescos no lo son verdaderamente. En realidad, las frutas y vegetales una vez que llegan al supermercado ya ha atravesado cientos o miles de kilómetros. Un vegetal es un ser vivo, y una vez que es separado del suelo y del agua comienza a decaer. Cuanto más dura en el tiempo el traslado, mayor es la pérdida de nutrientes, entre 10 y el 20% para expresarlo con números. Y ello si la mercadería fue conservada fría. El calor del sol acelera el proceso de destrucción de las vitaminas a través de las enzimas. Los espárragos, por ejemplo, después de 2 o más días a temperatura ambiente pierden dos tercios de su vitamina C.
¿Debemos interpretar entonces, que estamos condenados a no obtener de los alimentos frescos suficientes sustancias para garantizar una alimentación sana y equilibrada?
No, porque afortunadamente la extinción de las vitaminas no es inevitable. Volvemos a nuestros espárragos: simplemente con ponerlos en hielo acortaremos a la mitad su pérdida de vitamina C. Además, actualmente los supermercados cuentan con un sistema de protección diseñado especialmente para ofrecer todas las condiciones de temperatura que requieren los alimentos frescos a fin de mantenerse por más tiempo en buen estado.
Entonces, ¿los vegetales congelados son una buena opción con respecto a los productos frescos o no?
La congelación es un sistema muy beneficioso y eficaz de procesamiento. La fruta o el vegetal simplemente se blanquea, es decir, se congela inmediatamente. Con un ejemplo: si el brócoli tiene 300 mg de vitamina C en el momento del congelado, tendrá 300 mg cuando entra en nuestra cocina.
Esto siempre y cuando la cadena de frío no haya sido cortada, ya que un pequeño derretimiento puede hacer perder hasta una décimo sexta parte de la vitamina C de la verdura. Al derretimiento o la pérdida por goteo se le atribuye la culpabilidad de que algunos alimentos congelados pierdan su consistencia. Pero en realidad, el contenido de los nutrientes comienza a disociarse mucho antes de que comience el goteo. Simplemente la acción de dejar un paquete congelado cerca del calor unos minutos y luego volver a enfriarlo basta para que la pérdida de humedad tenga lugar. Es entonces cuando el agua que comenzó a surgir dentro del producto terminará fuera, y los trozos de vegetales que se encontraban separados dentro del paquete quedarán unidos en un solo bloque. La pérdida de humedad no sólo afecta la consistencia del producto, además puede producir la evaporación de vitaminas en el paquete más cerrado e impermeable. Desgraciadamente, no todos los supermercados supervisan adecuadamente el sistema de termostato de su refrigerador para evitar que esto ocurra. Para asegurarnos de que el producto congelado que vamos a comprar está en perfectas condiciones de conservación simplemente debemos agitarlo, y si hace un ruido similar al de las maracas significa que los vegetales aún están separados, y por lo tanto conservan sus propiedades al 100%. Igualmente, a la hora de elegirlos debemos prestar atención a su etiqueta, e informarnos de los demás componentes añadidos para su conservación. La sal agregada o los azúcares suelen ser bastante frecuentes. 

Como podemos ver, los beneficios de los productos frescos y de los congelados son amplios, y no existe ninguna razón para decantarnos por unos u otros. Lo mejor es encontrar un buen equilibrio entre el consumo de vegetales frescos y aquellos que están congelados.

martes, 6 de noviembre de 2012

Conservantes alimenticios

Tradicionalmente se conservaban los alimentos con humo, sal, vinagre u otro tipo de plantas antimicrobianas, ya que no existían los aditivos. Con el paso de los años y con la evolución de la vida, la ciencia ha avanzado paralelamente, y así a día de hoy existen numerosos métodos de conservación, menos naturales, como son los conservantes, colorantes y aditivos artificiales que encontramos hoy en día en los alimentos que consumimos.
Llamamos aditivos a todas aquellas sustancias que introducimos en los alimentos para darle un sabor distinto, mantenerlo conservado durante más tiempo, mejorar su aspecto de presentación... entre muchas otras finalidades.

¿Y qué es un conservante?
Un conservante es una sustancia que se le añade a los alimentos para evitar que éstes se pierdan, que aparezca moho o que pierdan el sabor.
A día de hoy, no se conocen realmente el riesgo o las consecuencias que producen sobre nuestro organismo, ya que no existe ningún estudio científico que avale la teoría que "los conservantes son perjudiciales para la salud de las personas", pero cada vez son más las asociaciones que indagan sobre estos productos y sus publicaciones no dejan en buen lugar a los mencionados conservantes.

Por ello, los conservantes considerados como los más peligrosos son:

  • Benzoato de sodio: Impide el crecimiento de bacterias y hongos, pero se considera perjudicial para la salud, de hecho la industria de Coca-Cola ha prometido eliminar el uso de este elemento en sus productos. El benzoato de sodio también se mezcla con la vitamina C formando un compuesto químico llamado benceno, un cancerígeno conocido.
  • Nitrato de sodio (E-251), Nitrito de sodio (E-250), Nitrato de Potasio (E-252) y Nitrato de Potasio (E-249): Estes conservantes se utilizan en las carnes y embutidos para conservar el color y sabor. Se asocia con la destrucción de glóbulos rojos, pudiendo provocar accidentes vasculares.
  • Sulfito (E-226, E-227): Se encuentran en frutas y  vinos. Su función es prevenir el crecimiento de las bacterias y la fermentación. Las reacciones secundarias que provocan son alergias, y en raras ocasiones, este tipo de reacción puede ser muy severa. También pueden producir asma e irritación digestiva.
  • BHA y BHT (E-320, E-321): Estos compuestos  preservan las grasas y evitan la putrefacción. Las reacciones secundarias son la hiperactividad, asma, dermatitis, urticaria e incluso tumores
  • Olestra: Se trata de un sustituto de la grasa con base lipídica; se sabe que causa dolor abdominal, problemas gastrointestinales, e inhibe la absorción de vitaminas importantes.
  • Propilgalato:  Se utiliza para impedir que tanto las grasas como los aceites se pierdan. Normalmente se utilizan junto con el BHA y BHT. Se puede encontrar en productos de la carne, sopa de pollo y también chicles. No se ha probado que el propilgalato sea cancerígeno, pero estudios realizados con animales han indicado que podría haber una relación entre su uso y el cáncer.


Normalmente, los productos que vienen en un paquete sellado al vacío, en una bolsa, o en una lata, es muy probable que contengan uno o más conservantes.

Por lo tanto, los hábitos más recomendables son consumir elementos naturales evitando todo tipo de aditivos  y conservantes.
En este enlace podréis comprobar numerosos conservantes, colorantes, espesadores, etc. que son perjudiciales: