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lunes, 5 de noviembre de 2012

LA MERIENDA

Algunas personas creen que para bajar su peso tienen que dejar de comer; no saben que en realidad el método más efectivo es el de equilibrar las comidas. La clave para mantener una alimentación saludable es repartir la ingesta de nutrientes en 5 ingestas diarias, entre las que se encuentra la merienda. La merienda no sólo es, como creen algunas personas, una forma de ocupar a los niños para que no estén aburridos. Se considera además una comida poco relevante, por lo que suele ser la primera que se elimina de nuestra dieta; sin embargo, sus beneficios son para todos.
Nuestro organismo necesita un aporte continuado de glucosa para que el cerebro funcione correctamente. La merienda restablece la energía que necesitamos para hacer multitud de actividades que requieren un esfuerzo físico y mental antes de acostarnos. Además, nos ayuda a llegar con menos hambre a la cena, calmando el apetito y evitando el “picoteo”

La merienda ideal debe incluir alimentos variados y ricos en nutrientes (vitaminas, minerales, proteínas y fibra), como frutas, lácteos, frutos secos y cereales. Han de evitarse alimentos con elevado aporte de grasas saturadas y azúcares que favorecen la aparición de enfermedades cardiovasculares, diabetes y otras patologías. Es decir, debe ser sana y realizarse en un horario apropiado. No debe interferir en la digestión de la comida del mediodía ni de la cena, por lo que debe estar lo suficientemente alejada de ambas. Tampoco debe ser demasiado copiosa, porque consistiría en un exceso de calorías y nos quitaría el hambre para la cena.
La denominada “merienda-cena” es una opción aceptable si se toma ocasionalmente, incluyendo la cantidad suficiente y variada de alimentos.

Aunque es beneficiosa para todos, la merienda favorece principalmente a ciertos grupos específicos como:

-      Niños y adolescentes: su alimentación debe ser equilibrada y sana para asegurar los nutrientes necesarios. La merienda es importante es este grupo porque su organismo no esta preparado para estar muchas horas sin comer.

-      Embarazadas y madres que están dando el pecho: sus necesidades nutricionales se ven aumentadas.

-        Ancianos: repartir las ingestas en varias de menor tamaño evita digestiones lentas y pesadas.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Reducir el riesgo de alzheimer con una buena dieta

El Alzheimer es la causa más frecuente de demencia en los ancianos, que provoca la muerte de neuronas y una reducción del número de contactos nerviosos entre las células de nuestro cerebro. Como consecuencia, se pierde la capacidad para seguir controlando las funciones normales.
Es una enfermedad progresiva, y al menos de momento es irreversible. Sin embargo, las investigaciones llevadas a cabo en este campo han demostrado que existen formas de vida y tratamientos que, aunque no curan la enfermedad, retardan su evolucion y mejoran la calidad de vida del paciente. Un claro ejemplo para reducir el riesgo de esta enfermedad sería introducir una serie de cambios en nuestra dieta: "seguir una dieta rica en verduras, frutas, pescados, carnes blancas y frutos secos, y baja en carnes rojas, puede ayudar a reducir el riesgo de Alzheimer". Esta es la principal conclusión de un estudio observacional en el cual participaron 2.100 estadounidenses mayores de 65 años, residentes en Nueva York, cuyos hábitos alimentarios fueron analizados durante cuatro años por el equipo del doctor Nikolaos Scarmeas, profesor asociado de Neurología del Centro Médico de la Universidad  de Columbia en Nueva York.
Además, los ácidos grasos omega-3 como DHA y EPA pueden ayudar a proteger el cerebro del Alzheimer. El DHA  es el tipo de ácidos grasos omega-3 más abundante en el cerebro; se encuentra en las membranas que rodean las células nerviosas, especialmente en donde se conectan entre sí. Por eso deberíamos procurar comer pesados ricos en estos ácidos como el atún, la caballa, el salmón o la trucha, dos o tres veces por semana. 
Los antioxidantes en general también son muy recomendables. Se encuentran en abundancia en las frutas (especialmente en los arándanos y fresas) y verduras. Estos antioxidantes actúan desactivando los radicales libres y mejorando la función cerebral.
Por último, recomendar el ácido fólico contra la pérdida de memoria, ya que si no tomamos suficiente a diario se podría estar aumentando sin saberlo, el riesgo de Alzheimer.
La dosis diaria recomendada para la mayoría de los adultos es de 400 microgramos, que podemos obtener de alimentos como las verduras de hoja verde (lechuga o espinaca), y las crucíferas (como el brécol). Es por eso que la combinación de ácido fólico y antioxidantes que tiene la verdura es algo muy importante a tener en cuenta, y su inclusión en la dieta es algo crucial. 

Espero que el artículo os haya resultado interesante, a continución, haciendo click en el enlace podreis acceder a un video en el cual se explican más datos sobre el Alzheimer: El Alzheimer