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domingo, 18 de noviembre de 2012

El kebab, qué es y cómo se elabora

En Europa, la cultura del kebab proviene del Oriente medio, especialmente de Turquía, donde recibe el nombre de döner kebab (literalmente "carne giratoria"). 
A pesar de ser nombrados como la fast food más saludable, gracias al uso de carne a la plancha y a la combinación de verduras que llevan, los kebabs también pueden suponer un riesgo importante para la salud.

El problema está en la carne que se utiliza para elaborar este conocido bocadillo. Generalmente se emplea carne de cordero o de ternera, pero recientemente se le ha sumado la carne de pollo e incluso en alguna variante iraní, el pavo y el pescado. Aunque los musulmanes no utilicen la carne de cerdo, en muchos comercios europeos regentados por personas no musulmanas, sí que se pueden ver piezas de cerdo. 

También se utiliza carne picada y marinada en su composición, que consta de tendones, restos de piel y tejidos grasos. El marinado, por otro lado, suele llevar ajo, aceite, vinagre, sal, tomate, pimentón, etc. Y claro está que cuando se trata de restos y condimentos, la grasa es notable, tal es así que se ha denunciado la gran cantidad de grasas saturadas y en consecuencia, calorías que aportan los kebabs, que pueden llegar a superar las 1000 calorías por unidad en algunas variantes.

Y es que, por ejemplo, ¿cómo podemos estar seguros, de que nuestro kebab de pollo es sólo de pollo?, ¿y si lleva, además, condimentos y restos de otros tipos de carnes excesivamente calóricos? Para cualquiera de nosotros sería muy difícil identificar si un kebab es 100% vacuno o cordero, si hay pequeños porcentajes de otra especie y en este caso de cuál se trata. Por supuesto que lo que queremos es comer lo que hemos pedido y para ello tenemos que elegir un restaurante de confianza. En ese caso, bastaría con preguntarle al trabajador del restaurante por el tipo de carne que les proveen, ya que actualmente, en el etiquetado está reflejado si puede contener trazas de otras especies animales.

En este vídeo podemos ver el proceso de elaboración de los kebabs:

viernes, 16 de noviembre de 2012

¡En busca del equilibrio perfecto!

La ciencia que estudia el equilibrio en materia alimenticia es la “dietética”. El equilibrio perfecto, sin embargo, es muy difícil alcanzar.
Muchos son los estudios al respecto que en el mundo se han realizado, con la finalidad de adecuar la alimentación a las distintas etapas de la vida y a las circunstancias individuales.
Sin embargo podríamos decir que el equilibrio perfecto se consigue cuando en cada etapa de la vida (infancia, adolescencia, madurez y vejez) el régimen alimenticio se adapta a las necesidades del momento.
Estas necesidades determinan los distintos tipos de dietas, que deben ser, ante todo, equilibradas. La alimentación correcta y equilibrada debe estar constituida por:
  • Cereales y derivados: harina, pan, bollos, pastas y arroz.
  • Aceites y grasas
  • Carnes, pescados y huevos
  • Leche y derivados
  • Frutas y verduras

Es preciso consumir diariamente alimentos pertenecientes a cada uno de los grupos, en proporción con las necesidades de cada uno y según sus gustos, tipo de vida, grado de actividad, deficiencias o enfermedades, etc.
Es evidente que, salvo en caso de enfermedades, hay que comer variedad de los alimentos anteriores para lograr una alimentación completa y fomentar un buen estado de salud.

A continuación se muestran unos cuadros con las necesidades de las personas según las edades y condiciones de vida.

Necesidades calóricas diarias:
Edad y sexo
Calorías
Bebés
900 kcal
Niños
1800 kcal
Adolescente varón
2900 kcal
Adolescente hembra
2500 kcal
Adulto varón
3000 kcal
Adulto hembra
2500 kcal


Consumo medio diario recomendado en la infancia:
Alimentos
2 años
6 años
12 años
Leche
0,7 l
0,5 a 0,6 l
0,5 l
Quesos
10 a 15 g
25 a 40 g
60 g
Carnes, pescados, aves
40 a 50 g
100 g
150 g
Huevos
En lugar de la carne
½
½
Pan
50 g
150 g
200 g
Cereales
40 g
Según el consumo de pan
Según el consumo de pan
Patatas, pastas o arroz
150 g
300 g
400 g
Azúcar
30 g
40 g
50 g
Verduras y hortalizas
150 g
200 g
300 g
Frutas frescas
150 g
200 g
300 g
Mantequilla
15 g
20 g
25 g
Aceite
5 g
20 g
25 g


Necesidades medias diarias en la adolescencia:
Alimentos
Adolescente sedentario
Adolescente deportivo
Adolescente obeso

Leche
0,5l
0,6l
0,5l (descremada)
Quesos
60g
60g
150g
Carnes, pescados o aves
200g
250g
200g
Huevos
½
½ a 1
½ a 1
Pan
200 a 250 g
300g
50 a 100g
Patatas, pastas o arroz
400g
500g
150g
Verduras y hortalizas
400g
500g
500g
Fruta
300g
300g
200g
Azúcar
40 a 50g
50g
20g
Mantequilla
25g
30g
15g
Aceite
25g
30g
10g

Necesidades medias durante la gestación:
Alimentos
Cantidades
Leche
0,5 a 0,7l
Quesos
500g
Carnes, pescados o aves
150g
Huevos
½
Pan
200g
Patatas, pasta o arroz
200 a 300g
Verduras y hortalizas
300 a 500g
Frutas frescas
25 a 30g
Azúcar
20 a 25g
Mantequilla
20 a 25 g
Aceite
15g


Necesidades medias diarias durante la tercera edad:
Alimentos
Cantidades
Leche descremada
0,5l
Quesos
30g
Carnes, pescados o aves
150g
Huevos
½
Pan
150 a 200g
Patatas, pasta o arroz
200 a 300g
Verduras y hortalizas
300g
Frutas frescas
150 a 250g
Azúcar
40g
Aceite
10 a 15g
(Todos estos gráficos son propiedad de los autores del blog)

lunes, 12 de noviembre de 2012

¿Mejor carnes rojas o carnes blancas?

Todas las carnes, tanto las rojas como las blancas, contienen proteínas de excelente calidad y una buena cantidad y variedad de vitaminas y minerales. Además, el consumo moderado de este grupo de alimentos contribuye a un buen estado de salud y al crecimiento y desarrollo de los tejidos, así como a la prevención de enfermedades como la anemia y la desnutrición.
Aunque no se recomienda un consumo abusivo de ella, sino que lo ideal es consumirla unas cuatro veces por semana. Pero cuando lo hacemos nos surge la duda de si es mejor la carne roja o la blanca.

La carne roja es la carne de cerdo, ternera, buey, perdices, faisán, jabalí, etc. Se la denomina de esa manera por el color rojo que presenta, debido a su alto contenido en mioglobina. Esta mioglobina es una proteína que se encuentra en el músculo y es de donde nuestro organismo obtiene el hierro. Por eso, la carne roja es muy recomendable para mantener unos buenos niveles de hierro.
Pero no todo son beneficios, ya que también contiene altas dosis de grasa y colesterol. Nos aporta por ello más calorías y un consumo abusivo puede causar enfermedades cardíacas y aumentar los niveles de ácido úrico. Es por eso que debemos limitar su consumo.

La carne blanca sin embargo no contiene tanto hierro, pero sí que es una carne rica en proteínas de alto valor biológico, algo muy importante para mantener nuestros músculos. Son carnes blancas las de pavo, pollo, ganso, avestruz, etc. Su contenido en grasa es muy bajo, y tampoco aporta colesterol, al contrario que la roja. Es por eso que es un tipo de carne que debe estar presente en nuestra dieta habitualmente.

Lo mejor es llevar un consumo equilibrado de ambos tipos de carne, siempre en proporción mayor las carnes blancas, ya que nuestro cuerpo necesita recibir todo tipo de nutrientes para funcionar correctamente.

Encontrareis más información sobre los dos tipos de carnes en el siguiente enlace: ¿Carne roja o carne blanca?

domingo, 11 de noviembre de 2012

Los productos integrales a la hora de perder peso

Actualmente, la gama de variedades culinarias integrales que nos ofrece el mercado es enorme: arroz, pasta, pan, bizcochos, galletas... Pero, ¿qué es lo que diferencia exactamente a estos productos de los "ordinarios"? El único secreto consiste en el uso de cereales de grano enteros a la hora de su elaboración. Esto quiere decir que las partes exteriores del grano, el germen y el salvado, no se eliminan en el momento de la trituración, a diferencia de lo que ocurren en los cereales refinados.

Cuando hablamos de los alimentos integrales ocurre algo similar a los productos light, creemos que son alimentos que por comerlos nos van a ayudar de manera notable a adelgazar, lo cual no se puede considerar una afirmación del todo cierta. Un alimento integral es un alimento muy completo, ya que como explicamos antes, conserva íntegro el grano del cereal y por tanto tendremos más fibra, vitaminas y minerales, pero el ahorro calórico realmente es escaso: apenas un 5-10% por 100 gramos y nada en algunos productos, ya que depende del uso o no de grasa y azúcares en su elaboración.

Lo que sí es indudable es que al tener más fibra, mejorará nuestro tránsito intestinal, pero esto y la pérdida de peso no tienen nada que ver. Y no podemos olvidar que todo en exceso es malo, y el caso de la fibra no es una excepción: si nos empeñamos en comer todo integral, podemos ocasionar dificultad a la hora de absober nutrientes, sufrir flatulencias o enlentecer nuestro tránsito intestinal.

Gráfico propiedad de los autores del blog
Además, adelgazar no sólo depende de qué alimentos comamos, sino también de cuánto comamos de estos alimentos. Podemos comer alimentos integrales pero pasarnos de porciones y por tanto de calorías, no ayundando a la pérdida de peso.

Como conclusión, señalar que ingerir alimentos integrales es saludable y necesario, pero más bien por el aporte que nos dan de fibra, vitaminas y minerales que por ayudarnos de manera notable a adelgazar. Si nuestra intención es perder peso, los alimentos integrales, al igual que los light, pueden ayudarnos, pero no es determinante en el camino de quitar los kilos de más. Lo realmente importante es llevar una rutina constante de ejercio y disminuír la cantidad diaria de calorías. De este modo nuestra salud mejorará seguro, y nuestro cuerpo nos lo agradecerá.